Quise tener un blog por mucho tiempo. Siempre me gustó la
idea de compartir mis pensamientos, ya sea de manera visual, auditiva, o bien escrita,
con un montón de personas. Debo confesar: tuve otro blog antes que éste, y sólo
hice un único posteo, que no compartí con nadie, porque me moría de vergüenza. Y ese es el motivo por el que tardé tanto en
empezar uno. Empezar a escribir (otra cosa que no sea ficción) fue un gran
desafío para mí, así que ni hablemos de publicarlo para que las personas lo
lean…
Animarse a escribir
Muchos de los que están leyendo esto deben pensar:
“¿vergüenza?, ¡pero si tiene un canal de Youtube!”, … Sí. Okey. Lo admito. No soy de tener vergüenza
frente a la cámara, o, por lo menos, en los videos que hayan visto de mí; pero
hay un tema: NO ES LO MISMO. Esos videos están CURADOS, EDITADOS,
FILTRADOS, y en algunos casos hasta ENSAYADOS.
La escritura… es diferente. No hay forma de quitar atención a una frase
mediante gestos, o dejar explícito que algo sea un chiste, usando monerías.
Por lo tanto, considero que quien argumente la mera
existencia de mi vergüenza a escribir (y ser leída), afirmando que mi canal de
Youtube demuestra lo contrario…, simplemente no hizo nunca ninguna de las dos
cosas.
Quien no se haya animado a probar
diferentes sabores de helado puede creer, por apariencia, que saben igual, como
la menta o el pistacho. Ambos suelen ser verdes, pero quien haya comido ambos sabe que son diferentes.
HAY DIFERENTES TIPOS DE VERGÜENZA, ¿OKEY? ACEPTÉMOSLO (y exploremos cómo extirparla)
Esto que estoy escribiendo, y que vos estás leyendo ahora
mismo, es un trabajo que hago sobre la marcha. Explorando qué pensamientos salen de mi mente. A veces hasta mi instinto,
también conocido como mi “tripa”, tiene un veredicto sobre lo que pienso, de si
debo o no escribirlo. Sin embargo, hay
todo un proceso interno previo (y externo, también, pero de eso podemos
hablar más tarde) que debe ocurrir para
que puedas escuchar esos pensamientos (y escribirlos) sin que tus
prejuicios, influencias externas, o incluso ansiedad ante la posibilidad del
rechazo, interrumpan tu escritura.
Proceso interno
Para lograr escribir este artículo, releerlo, aprobarlo, y,
por tanto, postearlo, sometiéndolo al
gran ojo público de la internet, seguí una serie de pasos mentales, que voy a intentar enumerar:
1)
Dejá de pensar en lo que los demás esperan
de vos
Si vos querés escribir, hacelo. Si sólo querés escribir para probar,
también está bien. Lo importante es que te entregues a la experiencia. Escribir
puede ser placentero y catártico.
2)
Reuní confianza en vos mismx y tus
pensamientos: tus ideas valen
Encontrá motivación en el mensaje que quieras dar. Entendé que todo
será un proceso de aprendizaje, y si algo no te gusta hoy, podrás corregirlo
mañana. No te desanimes por pequeñeces: por ejemplo, que no encuentres una
temática específica. Yo aún no la encontré realmente, pero acá estoy, probando
mis habilidades.
3)
Intentá determinar qué esperás de vos mismx
Al iniciar un blog, ¿querés entretener, educar o inspirar a la gente?
¿Qué idea tenés? No es imprescindible determinar YA sobre qué va a ser TODO el
blog: cerrarte sobre un tema puede generarte ansiedad al escribir nuevos
artículos, y eso es, justamente, de lo que te estoy diciendo que te liberes. Si
querés que el blog sea de una temática mixta, con varios tópicos que sean de tu
interés, es totalmente válido. Esto te puede ayudar a concentrarte, pero, de
nuevo, no es imprescindible.
4)
Al escribir un artículo: mantené tu
perspectiva
Observá si coincide con la temática que tiene tu blog, si es que la
tiene, pero sin limitarte. Si iniciaste un blog sobre tecnología, pero un día
tenés ganas de hablar de perros, podés hacerlo, quizás encontrando un punto de vista
relacionado con lo que solés escribir (qué perros disfrutan más de pantallas,
juguetes, botones, o también formas de entrenar perros que involucren
tecnología, etcétera). Cuando comencés a escribir, no es necesario comprometerte con un título. Podés simplemente
empezar, y que tu imaginación haga el resto, dejando el título para lo último.
5)
Ponete objetivos alcanzables y realistas
Preparate mentalmente para aceptar una ligera “demora” en los pasos que
te propongas. No todas las ideas vienen enseguida, no todas las palabras
expresan correctamente una idea. Además, enfrentémoslo: no es posible
convertirte en un creador de contenido de tiempo completo de la noche a la
mañana. No te decepciones por no encontrar una temática o las palabras correctas
para transmitir un mensaje. Tomate tu tiempo, y, ante todo, sé gentil con vos
mismx.
Para lo que yo llamo “proceso interno”, esos ítems pueden
ser muy útiles. Todo el planteo de “¿y
para qué?”, o “¿quién lo va a leer?, a nadie le importa”, o “no sabría qué
escribir” termina diluyéndose, ya que todos tenemos algo que decir, algo que
brindar al público, y mientras más, mejor. Estamos en la Era de la
Información (sí, con mayúsculas), así que no estar diciendo lo que pensás: ¡ese
es el error!
Proceso externo y organización
El proceso externo tiene más que ver con mediante qué
recursos pondrás lo que escribas a disposición del público. Mis
recomendaciones:
1)
Elegí una plataforma de blogs gratuita
Las más conocidas son blogger y wordpress.
2)
Tratá de plantear qué esperas del blog y vos mismx
(sí, es un proceso tanto interno como externo)
Siempre ayuda informarse sobre
cómo escribir y ordenar lo que se escribe para que la gente lo lea (si es que
eso es lo que querés).
3)
¡Crealo!
Ponele un título
aproximado, y no te asustes, de todas maneras, si lo hacés de manera gratuita,
podés cambiarle el dominio (la dirección web) cuando quieras. Si más adelante
decidís comprar el dominio, por supuesto, lo recomendable es no cambiarlo más.
4)
Una vez creado tu blog (sí, aún sin haber
escrito nada), configura la estética
Fuentes, espacios, diseño y
colores. ¡Intentá todo!, exploralo, rediseñá… Algo que puede servirte es: cerrá
los ojos, y luego imaginá cómo sería tu blog, en tu mente. Éste debería ser una
extensión de vos mismx, como si quien leyera tus artículos tuviera una
extensión de tu cerebro en la palma de su mano. ¿Qué colores hay en tu cerebro?
5)
Armate un calendario, con objetivos
alcanzables
Por ejemplo, este blog que estoy inaugurando (¡con este
mismo artículo!), tendrá dos posteos por mes, pero quizás en el futuro escriba
más (o menos, nunca se sabe). Lo importante es que, para estar conforme, por un
lado, y empezar a construir mi plataforma, por el otro, quiero lograr publicar
artículos con cierta regularidad y ¡la ESTRUCTURA es clave!
6)
¡Organizate!
Ya sea que escribas
con laptop, compu de escritorio o un simple cuaderno, súper importante: armá un
área de trabajo, en donde vivas (o, a falta de lugar, una rutina inspiradora),
que te ayude a escribir, ya sean cosas como papel, lapiceras, post-its, un
posavasos para traer tu taza de té o café; o también sea organización digital:
un calendario en Google Calendar, todo un conjunto de carpetas en donde
organices tus futuros artículos por año, un acceso directo a Microsoft Word o
Google Document… La segunda opción te permite también escribir desde tu celular
y que todo se sincronice automáticamente.
Si tenés algo que decir, decilo.
Si hay algo que querés probar, probalo.
Si querés aprender a hacer, simplemente HACÉ. ¡Así se aprende!
Haciendo.
Vos: ¿tenés
algún blog? ¿Escribiste alguna vez? Podés dejar tu comentario abajo. ♥
¡Ahí se ven!
PD: Y hablando de perder la vergüenza: ¡no te olvides de ver mi nuevo cover, Stupid Love de Lady Gaga!
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